"Lo malo era que la lluvia lo trastornaba todo, y las máquinas más áridas echaban flores por entre los engranajes si no se les aceitaba cada tres días, y se oxidaban los hilos de los brocados y le nacían algas de azafrán a la ropa mojada. La atmósfera era tan húmeda que los peces hubieran podido entrar por las puertas y salir por las ventanas, navegando en el aire de los aposentos." (Gabriel García Márquez, Cien años de soledad).
Creí que hablaba de Inglaterra… Al menos se debió inspirar en ella el hombre al escribir eso. Pero se quedó muy, muy corto.
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2 comentarios:
Menos mal que ya te queda poco...y que sepas que aquí hoy ha diluviado...
Besotes!!!!!!!!
Bueno, parece que hablara de aquel rincón. Sólo que la humedad verde, se respira. Se expira. Se nada todos los días en el camino de casa al trabajo.
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