Hace poco un hombre me dijo en tono despectivo que las feministas lo único que querían es ser hombres. Entonces me indigné al escuchar lo que entonces me pareció una necedad. Pero analizándolo más detenidamente, veo que tenía razón.
Porque, como mujer, no puedo ser más inteligente que un hombre, soy excluida, marginada, vista como un bicho raro.
Como mujer, no puedo tener más sentido del humor que un hombre. Esto me convierte en una marimacho y los hombres no lo soportan. Estuve con un hombre que no soportaba mi sentido del humor, mis chistes y bromas, si eran más ingeniosas que las suyas, le sacaba de quicio, aunque por supuesto nunca lo admitió. Tampoco se rió nunca de mis bromas, aunque fueran muy ingeniosas y desternillantes.
Como mujer, no puedo ser ingeniosa ni tener ocurrencias chistosas, enlazando con el punto anterior. El humor es cosa de hombres. Éstos todavía prefieren al prototipo de mujer calladita, bella e ingénua, aunque sea a un nivel inconsciente.
Como mujer, no puedo ascender fácilmente en el ámbito laboral, no se me toma en serio, se me pone la zancadilla o se me paga menos. Mis opiniones y decisiones importantes carecen de la misma credibilidad que si las pronunciara un hombre.
Como mujer, no puedo salir de casa cuando me dé la gana e irme a un bar, sentarme en la barra, coger el periódico deportivo (o cualquier otro) y pedirme una cerveza. Otra vez me convierto en un marimacho, o una buscona, o como la imaginación machista quiera llamarlo.
Como mujer, mi belleza está reñida con mi inteligencia. Está visto como algo incompatible.
Como mujer, tengo la responsabilidad de las tareas del hogar, aunque se hagan a medias, lo que el hombre hace es una “ayuda”, a pesar de que ambos trabajemos las mismas horas y en casa ensuciemos por igual.
Como mujer, soy excluida automáticamente de muchos ambientes, clubes y asociaciones, aunque no conste expresamente en ningún cartel o estatuto.
Como mujer profesional, se me valora por el físico, se me trata como un mero objeto decorativo, mermando y poniendo en entredicho mi capacidad laboral, como sucede con muchas compañías e incluso políticamente, donde se selecciona a las “políticas más guapas” o las “azafatas más atractivas”, etc.
Como mujer escritora, mis libros sólo los leen mujeres y no son tomados en serio por los hombres de academias literarias y otros estamentos superiores. El que un hombre lea un libro escrito por una mujer es raro y suele ser una “excepción”.
Y así podría continuar. Desde luego, teniendo en cuenta todos estos factores, pues sí, quiero ser un hombre. Quiero tener la libertad de poder hacer estas cosas, de expresarme libremente, de ser quien quiera ser, sin ser juzgada ni marginada ni excluida de ningún círculo social. Quiero ser una persona, ni hombre ni mujer, una persona libre, pero esto lamentablemente sólo es posible cuando uno nace con un miembro reproductor masculino.
46.- RECTIFICACION REY LEAR
Hace 10 horas

4 comentarios:
Yo quiero que Isabel Martínez sea una mujer siempre, tal como es.
Isabel Martínez en una mujer muy inteligente.
Isabel Martínez es una mujer con una gran sensatez.
Isabel Martínez escribe bien, para hombres y para mujeres.
Isabel Martínez es una mujer del siglo XXI.
Isabel Martínez sabe sonreír a la cámara.
Isabel Martínez sabe vestir.
Isabel Martínez es valiente por vivir en otro país.
Isabel Martínez es fotogénica y atractiva.
Isabel Martínez piensa como en muchos temas yo pero sabe expresarlo mejor.
(El que no se sentía cómodo con tu sentido del humor tiene un nombre, que tengo en mente, pero que no pienso decir).
No estoy de acuerdo con lo que has escrito. Estoy harto de que los hombres del siglo XXI estén volviendo a los modelos del siglo XIX y haciéndonos creer que eso es lo correcto y que ellos deben controlar a sus mujeres no vaya a ser que la sociedad actual les dé oportunidades y con una independencia económica y laboral conozcan a otro que pueda atraerlas mejor. ¡Qué ascazo! ¡Cada día hay más tipos así y encima tienen una consideración social apabullante!
Las empresas dirigidas por mujeres funcionan mejor, generan beneficios y respetan más los derechos de los trabajadores. Hay mujeres bellas muy inteligentes y mujeres feas tontas y creo que la oportunidad les debe venir por el currículum, no por el culo.
Pero haz lo que quieras (El otro día en el Facebook de una amiga estaba su novio, para controlar con quien chateaba su chica y a quien le dejaba mensajes en el muro). Sí, si vamos a volver al siglo XIX yo quiero ser militar y dar un golpe de Estado contra el absolutismo. Y si me fusilan que no sea por carca…
Pero, en definitiva, yo quiero que Isabel Martínez sea mujer…
Isabel,
Será que recientemente acabo de leer Mil soles espléndidos y la discriminaciones hacia la mujer me crean una especial sensibilidad... pero creo que hay dos cosas que diferenciar, una es la de querer tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres, lo que me parece genial, y otra es adoptar los "malos vicios" de los hombres, lo cual me parece una estupidez (y también ocurre)
Un pequeño apunte aprovechando el estilo de tu reflexión: como hombres, somos sdeshauciados de nuestras casas cuando nos divorciamos (aún siendo la casa de nuestra propiedad), normalmente sin tener la posibilidad de la custodia de nuestros hijos.
En fin, que llevas más razón que una Santo (las Santas tienen menos razón por ser mujeres)
Hola! Gracias por tu comentario. Desde luego que no estoy en absoluto de acuerdo con adoptar los vicios de los hombres, es una estupidez, como tú dices, como también lo es el que, en el caso de que marido y mujer trabajen con un sueldo similar, que la mujer se quede con la casa. Debería ser vendida y repartido el dinero. Lo que sí veo más normal es que la custodia se la quede la madre (compartida, por supuesto), que aunque los hombres van colaborando cada vez más en la crianza de los niños aún es en las mujeres en quienes recae la mayor parte del peso, y no sólo porque los amamanten, que ya es.
En fin, que quería exhibir mis pensamientos usando la exageración, para mostrar que para conseguir derechos y oportunidades a veces hace falta ser hombre y santo (varón)... je je
Saludos
Bueno, vístete con las pieles del hombre pero no abandones las ropas de la mujer. Mucho menos su intuición que nada a oscuras en los corredores en que los hombres, a plena luz, nos tropezamos.
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