Se nos sigue viendo como objetos. Las mujeres seguimos siendo objetos, muñecas, piezas decorativas que siempre han de estar bellas, radiantes, presentables, depiladas, maquilladas, bien vestidas… Una se tiene que embadurnar con mil cremas y potingues para luchar contra el natural e inevitable paso del tiempo que la sociedad no acepta. Y la que no los usa no encaja y es marginada. No se ve interesantes ni atractivas a mujeres que no se maquillan ni están al día de todas las cremas y productos de belleza que hay en el mercado. Son simplemente mari-machos. A las mujeres no se nos ve como mujeres, como personas. Para usar mi inteligencia no necesito maquillaje. ¿Por qué demonios hay que llevar tacones si no son cómodos? ¿Llevan los hombres tacones acaso? ¿Por qué nos tenemos que depilar? Para fomentar el mismo concepto de belleza artificial adherido a la mujer. Las mujeres tienen vello, como los hombres. Quizá menos, pero lo tienen, porque es algo natural y normal en la especie humana. Pero no, nosotras nos tenemos que pasar la vida sufriendo eliminando todo ese bello corporal que enturbiaría nuestra obligada estética social.
Hoy he visto en la página de msn, que se me abre cada vez que cierro mi cuenta de Hotmail, una de sus imágenes-noticia (o como quiera que se llamen), con la foto de tres ministras y el titular: “Las ministras más guapas”. Me parece el atentado más vulgar, machista y retrógrado que se pueda hacer contra el género femenino. Son ministras, personas más o menos eficaces como lo pueda ser cualquiera con un trabajo, unas responsabilidades y una dignidad. La belleza o fealdad no debería tener nada que ver con eso. Jamás he visto el mismo anuncio a la inversa: “Los ministros más guapos”. No, porque los hombres son eficientes, están ahí para trabajar, no para posar ni contribuir a la paridad en el gobierno a la fuerza. Anuncios como ése demuestran cómo se juzga aún a las mujeres, incluso a las profesionales.
No es suficiente con tener a modelos medio o completamente desnudas constantemente por todas partes para fomentar y aliviar la testosterona que domina a los pobrecitos hombres, qué van a hacer ellos si sienten esos impulsos (%^*!”{¡!!!). Todavía seguimos con eso. Y ya veremos hasta cuándo.
Y por si no fuera poco, cuando las mujeres menstrúan los hombres dicen "están en esos días" con un tono de burla que demuestra una absoluta incomprensión de un fenómeno tan natural como ése. De hecho, debería ser justo al contrario, porque el ciclo menstrual es lo que posibilita que las mujeres tengan hijos, que son también de los hombres. Así que se debería de mostrar respeto y comprensión ante la menstruación y los cambios hormonales inevitables que conlleva.
Y por cierto, el concepto de feminismo debería desaparecer, y ser suplantado por el más acertado de “igualitarismo”. Yo me considero una igualitarista, no una feminista, porque lo que quiero es que mujeres y hombres seamos iguales ante la ley, la sociedad y las mentes de cada persona, y así se nos deje de ver como objetos y tengamos las mismas oportunidades.
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2 comentarios:
Me siento muy unido a tu pensamiento emitido en este post. No sé, pero me alegra que haya más gente que piense como yo y como tú. Besos
Pues creo que aún nos queda para llegar a la igualdad....Un beso!!
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