
Llevamos tres días en Oxford amaneciendo envueltos en un paisaje blanco y reluciente. Están cayendo unas nevadas espectaculares y ayer había dos palmos de nieve sobre toda superficie mínimamente horizontal (hasta en el hilo de tender la ropa). La foto es de mi jardín, tomada por la mañana pronto. Nunca había visto nevar así en Oxford, y ya he pasado (o mejor, sufrido) aquí cuatro inviernos. Supongo que por su condición de isla y por la alta humedad ambiental no es usual que nieve tanto en Inglaterra, quizá por el norte, en zonas ya cercanas a Escocia, pero no en el resto del país.
Desde luego es un paisaje precioso, estos días miro por la ventana más que nunca desde mi sitio en la oficina, y diviso un manto blanco, los árboles pelados soportando el peso de la nieve sobre sus desnudas ramas, los techos de los coches y los bancos de un mini-parquecito vigilado por unos muñecos de nieve que alguien fabricó ayer.
Desde luego es un paisaje precioso, estos días miro por la ventana más que nunca desde mi sitio en la oficina, y diviso un manto blanco, los árboles pelados soportando el peso de la nieve sobre sus desnudas ramas, los techos de los coches y los bancos de un mini-parquecito vigilado por unos muñecos de nieve que alguien fabricó ayer.
La contrapartida es tratar de cruzar cualquier calle o andar por las aceras. Uno tiene que hacer constantes malabarismos para guardar el equilibrio, pues el riesgo de deslizamiento es alto, sobre todo en los tramos en que la nieve ha sido más pisoteada y se ha convertido casi en un resbaladizo hielo. El asfalto ha pasado a ser un barrizal de nieve, hielo y agua todo embarrado y negro, por el que los coches se deslizan ante cualquier asomo de frenada.
Si alguien dice que en España ha pasado esto y no han salido máquinas quitanieves ni de las que ponen sal o gravilla o lo que sea en las principales calzadas, uno seguramente sonreirá y dirá “si es que esto es España”. Pues bien, vamos sacudiéndonos estos falsos prejuicios y aplicándoselos a quien realmente los merece, o sea, el país donde me encuentro. Con las previsiones en la mano desde el domingo, asistiendo a estas nevadas y sabiendo exactamente cuándo se iban a producir (lo oía yo por la radio) no han previsto ni han pasado todavía maquinas que palien la situación penosa en que se encuentras las calles y avenidas. Se han dedicado a entrar en pánico y no hacer nada, vamos, como Zapatero con la crisis. Han cerrado la mayoría de colegios y hoy sólo en mi departamento han faltado 6 personas (más de la mitad).
Ayer por la noche mi compañera me comentaba que sí que había visto a una máquina de esas por la calle soltando gravilla, una máquina que debió haber utilizado Noé ya por aquellos tiempos.
Pero es que por no estar preparados, no lo están ni para la lluvia, pues a poco que ésta se intensifique (y no hablo de lluvias torrenciales, sino de una lluvia un poco más pesada de lo normal) las carreteras y ríos se inundan y desbordan y han de ser cortadas. ¡¡Y eso sucede muy a menudo!! (Esto me lo confirmó una persona inglesa, que conste).
En fin, que el paisaje es precioso pero más de dos días y esto es un auténtico caos.
Si alguien dice que en España ha pasado esto y no han salido máquinas quitanieves ni de las que ponen sal o gravilla o lo que sea en las principales calzadas, uno seguramente sonreirá y dirá “si es que esto es España”. Pues bien, vamos sacudiéndonos estos falsos prejuicios y aplicándoselos a quien realmente los merece, o sea, el país donde me encuentro. Con las previsiones en la mano desde el domingo, asistiendo a estas nevadas y sabiendo exactamente cuándo se iban a producir (lo oía yo por la radio) no han previsto ni han pasado todavía maquinas que palien la situación penosa en que se encuentras las calles y avenidas. Se han dedicado a entrar en pánico y no hacer nada, vamos, como Zapatero con la crisis. Han cerrado la mayoría de colegios y hoy sólo en mi departamento han faltado 6 personas (más de la mitad).
Ayer por la noche mi compañera me comentaba que sí que había visto a una máquina de esas por la calle soltando gravilla, una máquina que debió haber utilizado Noé ya por aquellos tiempos.
Pero es que por no estar preparados, no lo están ni para la lluvia, pues a poco que ésta se intensifique (y no hablo de lluvias torrenciales, sino de una lluvia un poco más pesada de lo normal) las carreteras y ríos se inundan y desbordan y han de ser cortadas. ¡¡Y eso sucede muy a menudo!! (Esto me lo confirmó una persona inglesa, que conste).
En fin, que el paisaje es precioso pero más de dos días y esto es un auténtico caos.

2 comentarios:
¡Tu jardín! ¿Y las flores? ¿Y el banco? Veo que en England también actúan como el gobierno español... Jeje... Ayer dijo un antiguo vendedor ambulante que en los '50 iban a vender con nieve. ¡Cómo cambia todo!
Pues el paisaje es muy chulo...no te quejes tanto anda!!! Aquí sólo tenemos frio...nada de nieve...Un beso!!
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