miércoles, 28 de enero de 2009

Normas IMplícitas de mi empresa


Bajo pena de exclusión social y ridículo entre miembros del mismo departamento:


  1. Queda prohibido saludar o hablar con miembros de otros departamentos, aunque éstos se sienten enfrente (excepto por necesidad profesional, como reuniones)
    Yo, por ejemplo, me siento enfrente de “los currantes de Teruel: rara ella, raro él”. Y jamás nos hemos dirigido la palabra.

  2. Queda prohibido dar los buenos días por la mañana, hay que entrar como los perros.
    A veces, al rato de llegar por la mañana, me giro y veo que ya ha llegado todo el mundo y ni me he enterado cuándo.

  3. Queda prohibido saludar al coincidir con alguien en el ascensor (de otro departamento, claro), excepto nuestro apuesto jefazo, doble de Robert Redford.

  4. Queda terminantemente prohibido coger dulces que pertenecen a otros departamentos al pasar.
    O sea, que ni se habla ni se toca.

  5. Queda prohibido trabajar amenamente y conversar con los demás. En todo momento se guardará un silencio sepulcral cual biblioteca de monasterio.

  6. Los descansos se tomaran entre los miembros del mismo departamento, y se dirigirán juntos en tropel hacia el “tea point”.

  7. El sistema de refrigeración estará siempre a una temperatura que mantenga fresquitos (y tanto) y bien despiertos a los empleados.

Al margen de estas normas, el procedimiento habitual de trabajo es:

  • Uno NO tiene al jefe o manager todo el día tras su cogote, mandando y presionando (las reuniones con éste son normalmente mensuales, a veces incluso menos frecuentes). La responsabilidad de su trabajo la asume cada uno, y de todas formas todo está relacionado y sabrán perfectamente cuando uno lleva a cabo sus tareas con eficiencia y cuando no. De esta forma, uno trabaja más cómodamente y más a gusto.

  • Los jefes o managers no muestran arrogancia o superioridad, sino que tratan a los empleados de escala inferior más de igual a igual, con afabilidad y desenfado (incluido nuestro “Robert”, pieza importante en la empresa, muy simpático con todo el mundo).

Nota: el edificio de las oficinas es nuevo y está todo bastante bien organizado. Lo único que desentona es la ropa de la (mayoría, digamos) gente, incapaces de vestir prendas que combinen o sean agradables de mirar.

Obviamente, todo está escrito en clave de humor... :) (bueno, lo del procedimiento habitual de trabajo es cierto)

2 comentarios:

pilar dijo...

jajajaja...mujer lo habia pillado. Y bueno trabajar con Robert, no tiene que estar nada, nada mal!!!

Beso!!

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Madre mía!!! ¿Te pagan o tienes que pagarles tú a ellos por dejarte trabajar?