sábado 13 de febrero de 2010

La dictadura de una SGociedad

Ya hemos sido testigos del problema que representa para la SGAE deleitar con música a clientes que remodelan sus peinados en las peluquerías, pero ahora se extiende a todos los comercios de España. Sin ir más lejos, en una tienda de deportes de Novelda (Alicante) le han puesto una multa al dueño por tener la radio puesta en la tienda para solaz de la clientela. ¿PERO LA RADIO NO ES GRATUITA Y PÚBLICA? ¿No están incurriendo en la más obvia ilegalidad al intentar prohibir algo que cada ciudadano puede escuchar en el coche, en casa, en la calle, en definitiva, en cualquier parte? ¿No es la radio un bien público? En esa misma línea, también debería escandalizarnos que eliminen cualquier intento de difusión de la cultura más ancestral y clásica de este país prohibiendo en los colegios y ayuntamientos representar obras de autores que llevan 500 años en la tumba.

Esta situación tiene un nombre muy claro: DICTADURA. El siguiente y necesario paso es prohibir la libertad de expresión, como sucede en Venezuela. Y lo que hace la SGAE, bajo el amparo del Gobierno, que permite todos estos abusos, va a acabar con la cultura española.

Estamos pasando a ser una sociedad contraria al uso del raciocinio, una sociedad de paletos, de analfabetos y borregos, que paguen más y más por todo pero que callen y confíen en palabras necias que escupen las pantallas de sus televisiones, eso sí, prohibido analizar, prohibido dar su opinión. Ver, callar, y pagar. Vivir de las pensiones, de las políticas sociales, pero nunca poder trabajar para prosperar. No te pronuncies en contrario, te colgarán del cuello calificativos desfasados desde hace más de treinta años...

Una sociedad en la que se castigará el silbido, el tarareo, cualquier expresión de alegría colectiva que tenga como base la música, que ya no oiremos en ningún sitio más que en el ámbito privado del hogar (y bajando el volumen, por favor, no la oigan los vecinos y se aprovechen de ese CD por el que no han pagado porque no pueden porque están en paro y que escuchan a través de ventanas entornadas y visillos descorridos). Una sociedad sin cultura, una sociedad del ridículo, donde en una parte del territorio español ya se prohíbe y castiga a quienes rotulan sus comercios con ese idioma, el del país al que pertenecen. Y esto se consiente.

No sé de otros ciudadanos, pero a mí estas vicisitudes mi infunden un pavor funesto. Si no ponemos remedio todos los españoles uniéndonos y manifestándonos contra esta dictadura, esta ruina para nuestras mentes y nuestra economía, nos vemos abocados a vivir en la más pura miseria.

Nota: Pensándolo bien (perdón por ello), si en mi comercio disfruto del derecho de admisión, podría restringir la entrada a esta panda de ladrones, puesto que la entidad a la que representan es privada y no pública y no representan a ninguna autoridad, a ver cómo podrián ponerme así la multa. Lástima que no estudié derecho (¿alguien que lo haya hecho podría echar un cable para resolver esta situación?)

No lo permitamos, por nuestro bien, por nuestra dignidad.

viernes 6 de noviembre de 2009

"Digui" Presidente

És previsible que dentro de poco éste sea un nuevo programa de varias horas de duración en nuestras televisiones. La primera palabra en catalán, sin discusión y con los pantalones bajados. Y esto por dos motivos:

PRIMERO. Se está celebrando en Cataluña una ronda de referendums para ver la opinión de los catalanes sobre su autodeterminación. Pero es que con ella nos arrastran a los valencianos y mallorquines. ¿Con qué derecho? ¿Cómo se atreven a meternos a todos en su saco dictatorial que han bautizado como "Països catalans"? ¿Pero qué se han creído? Aquí somos valencianos, y españoles, no catalanes. Ya estaba fuera de lugar estudiar en el instituto literatura catalana en vez de valenciana, como tendría que ser. Esto (donde yo vivo, o sea, hablo como valenciana) es la Comunidad Valenciana, hablamos valenciano, y yo por lo menos no estoy de acuerdo que se me obligue a formar parte de un descabellado proyecto independentista que me recuerda a la antigua Yugoslavia. Menuda dictadura. Los mallorquines no sé qué pensarán exactamente, pero es una lástima que su idioma también esté siendo aplastado por el catalán, pues el mallorquín posee unas peculiaridades muy bonitas y diferentes. Eso no debería perderse.

SEGUNDO. En las noticias ni se lee ni se oye hablar del aumento de los impuestos previsto para el año que viene. Yo estoy aterrorizada. ¿Nadie se ha parado a pensar que a partir de julio todos los productos de nuestra compra valdrán un 2% más? Sin duda el consumo se reducirá. Y eso empeorará aún más las cosas, puesto que de lo que se trata es de intentar elevarlo, como se hizo en Inglaterra el año pasado (para la campaña de Navidad con el fin de incentivar el consumo, disminuyeron el IVA, allí llamado VAT, un 2%, y dio resultado).
Y esto llegará en un momento en que está previsto que el desempleo en España alcance los 4 millones y medio de personas. ¿Nadie protesta? ¿Nadie dice ni hace nada? ¿Por qué no ha habido ni una sola manifestación en protesta por estas escandalosas cifras ni por el aumento de los impuestos? Los demás países europeos también fueron azotados por la crisis y no tienen ni de lejos una cifra de desempleo tan elevada. ¿POR QUÉ? ¿Qué es lo que no funciona aquí?
Tampoco se habla de las carencias de nuestros soldados en las guerras de Oriente Medio, porque están en guerra, me parece que esto es indiscutible. Por ahí circulan testimonios de madres y familiares de los soldados que lo saben perfectamente. Hasta que dejen de circular, claro.
Vamos mal, muy mal.

miércoles 28 de octubre de 2009

Descargas ilegales

He leído un artículo de Javier Marías en El País Semanal donde da rienda suelta a su irritación ante las descargas de música y películas (y muy pronto libros, subraya) propiciadas por los internautas “sin conciencia”. Este eterno tema de debate ha suscitado ya numerosas polémicas, y claro, el autor, que de joven robaba material discográfico en grandes almacenes, ahora está en el otro lado, es decir, en el creador, y por supuesto esas descargas no le convienen si no quiere ver mermados sus ingresos. Y esto lo justifica aludiendo a sus ideales políticos de ataque al sistema capitalista. Hoy en día los medios son otros, pero la razón del hecho delictivo es la misma: los jóvenes no se pueden permitir comprar esa “cultura” de que habla el señor Marías. Es lo mismo.

Declara abiertamente que no ve solución al problema, pues se ha arraigado la costumbre de descargar entre los internautas y ya será imposible desligarlos de semejante fraude.
Por lo visto el autor no ha leído las opiniones del “otro lado” del debate en este problema: la solución tanto en la industria musical como en la cinematográfica pasa por REDUCIR LOS PRECIOS. El mundo literario es diferente, no sé por qué ha englobado esta industria con las otras; funcionan de manera distinta.

Si por un CD de mi grupo favorito no tuviera que pagar 15, 18 o 20 euros según los casos, me lo compraría. Pero estoy en el paro. O si soy mileurista y no llego a final de mes, no me lo puedo permitir. De ninguna manera. Si bajasen el precio, digamos a 5€, y esto ya se ha dicho en otras ocasiones, la mitad (si no más) de los internautas que descargan música y películas acudirían a las tiendas a comprarlos. No se molestarían en iniciar una descarga que luego no se oye bien y hay que volver a empezar, más el tiempo y las molestias de la descarga. E incluso compraríamos más CDs, porque por ese precio no nos importaría adquirir el de nuestro cantante favorito y el de algún otro por capricho. Y más gente compraría. De este modo, las ventas aumentarían muchísimo más y sus ganancias serían mucho mayores. Aun con un menor precio, sí. No hay que ser un economista para darse cuenta.

Pero no, esa solución ni la contemplan. En vez de eso, se pasan el tiempo quejándose como idiotas de las bajas ventas y las descargas ilegales y pierden el tiempo en idear toda clase de tretas y artimañas para prohibirlo por la vía judicial o la que sea. Basta ya. Que miren el precio de las entradas de cine. El de los CDs. Y que lo bajen. Ésa es la solución. No hay otra.

Por cierto, cuando Alberto Vázquez-Figueroa anunció y ofreció en su blog la descarga gratuita de su última novela, Saud El Leopardo, en muchos comentarios la gente en señal de agradecimiento confesó que compraría la novela de todas maneras.

jueves 15 de octubre de 2009

Vuelta a casa... para siempre

Qué bueno es volver a casa, qué bueno es saber que estás de nuevo en tu país, en el que naciste, rodeada de gente a la que conoces, tu familia, tus amigos; sentirlo todo cercano, natural, es un sentido de pertenencia y familiaridad difícil de explicar.

Con esto trato de decir que volví de Inglaterra. Dejé aquel país. Cinco años. No todos han sido malos pero éstos han sido los protagonistas. El clima es tan gris que toda tu vida se vuelve gris, lo que ves, lo que oyes, lo que sientes, lo que vives, lo que comes, la gente... Me volví tan irritable que no me aguantaba a mí misma. Pero mejor olvido. Ahora empiezo una nueva vida y no tengo idea de cómo va a empezar (considero que estos días de adaptación-vacaciones son como un paréntesis) ni cómo continuará, pero me siento muy bien de ver el sol, el buen tiempo, lugares conocidos, gente amable que me recibe bien en los lugares a donde voy, gente de mi tierra (y no lo digo con ninguna intención oculta), de donde he sido siempre, me guste más o menos, pero soy de aquí, es un hecho y jamás me podré desligar de este lugar por muy lejos que me traslade. Tendría que perder la memoria por completo (o sea, ir más allá del Alzheimer que guarda la memoria lejana, por decirlo así), una especie de amnesia total.

En resumidas cuentas, que me encanta España y no pienso irme nunca más (excepto como turista, claro). Espero que me vaya bien, los meses próximos serán un poco inciertos pero finalmente confío en encauzar mi vida, y por el buen camino.

viernes 11 de septiembre de 2009

Una cita

"Lo malo era que la lluvia lo trastornaba todo, y las máquinas más áridas echaban flores por entre los engranajes si no se les aceitaba cada tres días, y se oxidaban los hilos de los brocados y le nacían algas de azafrán a la ropa mojada. La atmósfera era tan húmeda que los peces hubieran podido entrar por las puertas y salir por las ventanas, navegando en el aire de los aposentos." (Gabriel García Márquez, Cien años de soledad).
Creí que hablaba de Inglaterra… Al menos se debió inspirar en ella el hombre al escribir eso. Pero se quedó muy, muy corto.

jueves 27 de agosto de 2009

Corre

Cuando sientas que te ahogas, que tu entorno te asfixia, corre.
Cuando sientas que el mundo cae sobre ti, huye.
Cuando nunca veas el sol, ni dentro ni fuera de tu corazón, márchate.
Cuando ya no puedas más, vete.
Cuando pierdas la ilusión, cuando te cueste levantarte por las mañanas, déjalo todo.
Cuando la gente amargada descargue sobre ti sus amarguras, huye.
Cuando en tu mente solo haya pensamientos negativos, vete.
Cuando sólo tristeza inunde tu alma, sal, grita, huye.
Empieza otra vida, sin saber si será mejor o peor, huye de la gente ruin y malintencionada que solo te perjudica. No mires atrás, olvida, céntrate en una nueva vida, inténtalo de cero. Nada que prolongue tu pena y malestar merece la pena. Nada. Ni el dinero, ni otra persona, ni la esperanza de que mágicamente cambie; nada. Lo que va mal, no va a cambiar si no hacemos nada.
Así que corre, huye, sal afuera, márchate y empieza una vida mejor. Quizá algunos problemas te sigan, pero muchos los dejarás donde surgieron. Y no le des más vueltas al pasado cuando estés lejos.
La vida es muy corta como para que otros nos hagan sufrir sin tener la culpa. No te dejes amargar. Haz aquello que te apetece hacer, donde te apetece estar. Busca tu sitio. Piensa en ti. No pierdas ni un instante, vete ya. No esperes mas, no lo pienses. Corre.

sábado 8 de agosto de 2009

¿Mujeres?

Hace poco un hombre me dijo en tono despectivo que las feministas lo único que querían es ser hombres. Entonces me indigné al escuchar lo que entonces me pareció una necedad. Pero analizándolo más detenidamente, veo que tenía razón.
Porque, como mujer, no puedo ser más inteligente que un hombre, soy excluida, marginada, vista como un bicho raro.

Como mujer, no puedo tener más sentido del humor que un hombre. Esto me convierte en una marimacho y los hombres no lo soportan. Estuve con un hombre que no soportaba mi sentido del humor, mis chistes y bromas, si eran más ingeniosas que las suyas, le sacaba de quicio, aunque por supuesto nunca lo admitió. Tampoco se rió nunca de mis bromas, aunque fueran muy ingeniosas y desternillantes.

Como mujer, no puedo ser ingeniosa ni tener ocurrencias chistosas, enlazando con el punto anterior. El humor es cosa de hombres. Éstos todavía prefieren al prototipo de mujer calladita, bella e ingénua, aunque sea a un nivel inconsciente.

Como mujer, no puedo ascender fácilmente en el ámbito laboral, no se me toma en serio, se me pone la zancadilla o se me paga menos. Mis opiniones y decisiones importantes carecen de la misma credibilidad que si las pronunciara un hombre.

Como mujer, no puedo salir de casa cuando me dé la gana e irme a un bar, sentarme en la barra, coger el periódico deportivo (o cualquier otro) y pedirme una cerveza. Otra vez me convierto en un marimacho, o una buscona, o como la imaginación machista quiera llamarlo.

Como mujer, mi belleza está reñida con mi inteligencia. Está visto como algo incompatible.

Como mujer, tengo la responsabilidad de las tareas del hogar, aunque se hagan a medias, lo que el hombre hace es una “ayuda”, a pesar de que ambos trabajemos las mismas horas y en casa ensuciemos por igual.

Como mujer, soy excluida automáticamente de muchos ambientes, clubes y asociaciones, aunque no conste expresamente en ningún cartel o estatuto.

Como mujer profesional, se me valora por el físico, se me trata como un mero objeto decorativo, mermando y poniendo en entredicho mi capacidad laboral, como sucede con muchas compañías e incluso políticamente, donde se selecciona a las “políticas más guapas” o las “azafatas más atractivas”, etc.

Como mujer escritora, mis libros sólo los leen mujeres y no son tomados en serio por los hombres de academias literarias y otros estamentos superiores. El que un hombre lea un libro escrito por una mujer es raro y suele ser una “excepción”.

Y así podría continuar. Desde luego, teniendo en cuenta todos estos factores, pues sí, quiero ser un hombre. Quiero tener la libertad de poder hacer estas cosas, de expresarme libremente, de ser quien quiera ser, sin ser juzgada ni marginada ni excluida de ningún círculo social. Quiero ser una persona, ni hombre ni mujer, una persona libre, pero esto lamentablemente sólo es posible cuando uno nace con un miembro reproductor masculino.